viernes, 24 de febrero de 2012

Entre cavernas.

—¿Me escuchas?—
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—Sí; te escucho—
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—Pero no me estás poniendo atención ¿verdad? —
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—Disculpa, ¿me decías? —
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—¿Dónde estás? —
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«Escondo mi pensamiento en las cavernas» pensé contestar. Pero luego ella preguntaría «¿En qué cavernas?». Paso siguiente yo debería intentar algún tipo de explicación como «Invento cavernas en mi subconsciente en las que me resguardo en determinadas situaciones». Y seguramente ella replicaría «¿Cómo las cavernas de Platón que me contaste?»; y yo debería explicar «la de Platón es una analogía, y es triste; mis cavernas –que son muchas – son lugares seguros, alegres y bien avituallados donde me resguardo del mundo exterior». Y ella quizá, aun sin comprenderme del todo pero sin acertar en reconocerlo hubiera concluido con un «Cada vez está más loco ¿sabes?». 
—Recordaba una diligencia que tengo pendiente— contesté para dar por zanjado el tema y seguir escuchando su aburrida conversación.

5 Comentarios:

jess dijo...

La alegoría de la Caverna de Platón sólo es triste para quien no ha obtenido el verdadero conocimiento, para los demás, es Nirvana Puro.

Anónimo dijo...

Algun dia te aburri??? :0)

Anónimo dijo...

en la caverna gritaras eco....
y te devolverá egooooo

la mis dijo...

"Pensar que los buenos tiempos son cosa del pasado sería un fracaso personal. Y un suicidio creativo. Y un error. Piense que, en la época de las cavernas, el arte consistía en manchar las paredes con mierda… De modo que, con todo, hemos ido a mejor." Martin Amis.

La bruja de las tentaciones dijo...

"la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura"