miércoles 4 de enero de 2012

Crisantemos.

Si alguna vez he dado más de lo que tengo, me han dado algunas veces más de lo que doy.
. . .Siete Crisantemos (J. Sabina)
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Esta es la historia de una mujer que le regaló una planta a un hombre. De inicio él no lo entendió; «La horticultura no es lo mío» pensó. Y no; no lo era, de haberlo sido sabría que la palabra correcta era floricultura.
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Era una planta de hojas lobuladas, de color variable entre el verde claro y oscuro y recubiertas de un polvillo o pajilla blanquecina; el que ésta historia cuenta no recuerda el nombre de la planta, pero si sabia un poco aquella historia, así que para simplificar, decidió llamarla crisantemo. 
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«¿Qué tan difícil puede ser cuidar un crisantemo?» pensó él cuando ella se lo entregó.
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—Espero que tengas buena mano— le retó ella cuando se lo dio poco antes de despedirse.
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Lo que él no sabía, es que el de ella no era un hasta pronto, era un adiós.
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Los días pasaron, y el crisantemo creció, como suelen crecer las flores ornamentales no por el simple transcurso del tiempo, sino por la atención y detalles del cuidador.
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Pero como todos los buenos adioses, ella regresó. Y tan pronto ella regresó, el crisantemo empezó el indefectible camino de su propia muerte.
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«Parece que su misión fue vivir mientras no estuviste, mantener –en mi– vivo tu recuerdo» pensó él cuando vio aquellas hojas marchitarse lentamente al paso de los días. «Mantener viva su presencia fue tu cometido» dijo al crisantemo a modo de réquiem.
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«Habrá quien diga que el frio invierno fue el responsable de la muerte de ésta planta; pero eso solo lo dirán los que confunden la horticultura con la floricultura» se dijo orgulloso a sí mismo, olvidando que él había caído en el mismo error. Aunque un desliz no mayor que él que cuenta ésta historia y no recuerda el nombre de aquella planta a la que arbitrariamente denominó crisantemo.
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Epílogo.- Del invierno; mi rostro escondido en tu perfumado cabello y mis brazos rodeando tu cintura por debajo de la chamarra con que sueles guarnecerte. Hoy lo recordé.

4 Comentarios:

Anónimo dijo...

Hoy no lo pude evitar,se me escapo un suspiro.

la mis dijo...

y así recordé también cuando ya dormido, mordisqueaba sus dedos uno a uno hasta que me invitaba a seguir con sus ideas.

Saludos.

jess dijo...

Hace un año y medio compré una orquídea, De Mí, Para MÍ.

Cuando sus hermosas flores cayeron, pensé que había muerto, pero no, el tiempo es sabio y el increíble ciclo de la vida, sigue su curso.

A finales del año pasado volvió a renacer, con flores más hermosas que las primeras.

Yo soy experta en "Hasta luegos" que se vuelven triste e inesperadamente en un Adiós final.

Sin oportunidad de tener un último recuerdo tan lindo como una flor.
Sino todo lo contrario.

C'est la Vie!

Linda tardecita tú!!!!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

aaaa yo no pude evitar chillar!!

:)