Raquel despertó tan pronto los primeros rayos de sol pegaron en su rostro. Era una mañana típica de invierno de esa región donde el sol disipaba rápidamente el frio de la mañana y apuntalaba el termómetro hacía agradables niveles. Esa sucesión de días tibios y apacibles donde sentarse a tomar el sol y palpar en la boca el sabor al mar invernal era una sensación que envolvía a Raquel. Ella estaba segura que si lo pedían, le sería imposible describir con precisión el efecto que aquellos días le causaban. Se desperezó y retirando las cobijas que la cubrían se incorporó a medias al tiempo que observaba a Valerio a un dormido a su costado. Habían bebido en demasía el día anterior y optaron por dormir al aire libre en uno de los pocos acantilados, si no es que el único, donde una tupida hierba silvestre se extendía como un mullido tapete verde.
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A su alrededor estaban desparramadas las botellas del vino barato que Valerio había mandado traer del continente; eran más botellas de las que ella había recordado que habían bebido, y le sorprendió sentirse extrañamente bien, a su edad sabía que el exceso de alcohol solía cobrarle una factura bastante interesante al día siguiente.
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No tenía prisa, al menos no ese día, ella había llegado al faro unos días antes de navidad con la sola intención de quedarse a pasar con él la noche buena. Aquél fue un acuerdo tácito entre ellos que no necesitaba mayor formalidad para su validez. Pero paso navidad, ella no se fue y el no la cuestionó; al contrario, parecía que Valerio disfrutaba su compañía mucho más que por el simple sexo pecuniario que ella le proporcionaba.
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Durante esa semana cuando Raquel despertaba, él ya se había levantado y salido del Faro, regresando un poco más tarde con una pequeña pero suficiente ración de víveres para los alimentos de la jornada, generalmente era pescado y mariscos frescos y vegetales. Ella sabía que por esos días, la pequeña embarcación que surtía el faro no solía presentarse así que lo más probable es que Valerio tuviera un pequeño y rustico huerto del que no le había hablado, mientras que el pescado era cortesía de las trampas que él solía poner poco antes de la marea alta. Sus ya no tan esbeltas caderas no podían quejarse del festín de pescados, mariscos, embutidos, arroces, potajes y guisos con que Valerio había celebrado aquella semana.
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Incluso un día antes, la noche vieja, él había insistido para que recibieran el año en ese acantilado, para lo cual preparó con diligencia y prontitud el lugar y los alimentos. Había llevado una tosca mesa de madera y dos no más elegantes sillas que claramente mostraban que Valerio había armado con maderos de la vieja guarnición militar abandonada; algunas cobijas que había extendido sobre el suelo para «tomar el postre y beber un poco coñac después de la cena» y aquella formal expresión soltada con modos teatrales le había causado a Raquel una risa que ambos compartieron, aunque sabían que el viejo brandy que Valerio solía tomar sería suficiente. La cena fue digna de la velada y del privilegiado lugar que Valerio había reservado para ambos; pescado frito a las brasas acompañado de pimientos verdes y setas asadas.
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Acarició los descuidados y canosos mechones hirsutos del viejo que aún roncaba a su costado; ese no era el Valerio que ella conocía, y bien sabía que no debería abrigar mayores esperanzas de que el amable comportamiento que había mostrado continuara más allá de aquel 01 de enero; día en que definitivamente ella tenía que partir, habría otros clientes borrachos e igual de viejos que Valerio que pagarían algunas monedas por esas carnes.
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Pero aún faltaban algunas horas para que la pequeña embarcación mercante fletada por la administración de la municipalidad que le llevaba los víveres arribara a Isla de la Corona, y ella quería disfrutar hasta el último resquicio de aquel sueño. Acostándose, se metió nuevamente entre las cobijas para abrazar a Valerio que yacía de espaldas a ella al tiempo que llevaba la mano a la entrepierna desnuda de él y le susurraba al oído; —Feliz año nuevo querido—

3 Comentarios:
Ha de ser padre iniciar el Año junto a alguien que quieres de esa manera.
Esa relación Valerio-Raquel es media rara..... Nunca he entendido qué es más grotesco, si la descripción del lugar o la relación de ambos personajes.
Sabe.
Feliz Año Nuevo Joven de la Porra!!!!!
Feliz ano nuevo querido.
ginebraaaaaaaa
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