martes 13 de diciembre de 2011

Navidad en el Faro de Isla de la Corona.

—Pronto será Navidad— observó Raquel con precaución al tiempo que con fingida distracción de su blusa sacudía las migajas de la pieza de pan que comía.
.
—Pronto será navidad— respondió Valerio sin mayor entusiasmo.
.
—¿Qué harás esa fecha? — aventuró ella con su embriagadora voz, escondiendo sus ojos verdes para evitar la mirada hosca de Valerio.
.
—Mi trabajo, cerciorarme del correcto funcionamiento del faro— contestó mirando de reojo la larga y ondulada cabellera de aquella mujer de piel blanca y senos marchitos.
.
—¿Te gustaría que pasara esa noche contigo? — insistió ella.
.
—Como te plazca— contestó el viejo de postura encorvada y salpimentada barba mientras se ajustaba con insistencia la boina de pana; un gesto que Raquel sabía de sobra que Valerio solo llevaba a cabo cuando no era de forma completa dueño de la situación.
.
Raquel sonrió satisfecha para sí misma. Era más de lo que podía esperar de aquel viejo testarudo que jamás reconocería que deseaba pasar la navidad, en aquella Isla de arrecifes azotada por el viento y las olas, acompañado de Raquel, su amada Raquel.

4 Comentarios:

la mis dijo...

Que desgracia que haya puros Valerios en mi haber. Ojalá uno reconociera que sí soy su Raquel.

Jo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
jess dijo...

Alguno de estos días pasados, estaba yo chateando con ese chico encantador (*un bandoneón sonando de fondo*) con quien sueño despierta una vida afín.

Y él, me dijo de manera súbita e intempestiva, obviamente inesperada para mí: "Sería mágico pasar una Navidad a tu lado.".

Nunca nadie me había dicho algo tan emotivamente bello, por todo lo que conlleva.

Sólo compartimos las Navidades al lado de las personas que amamos.

Él celebrará su Navidad en un jardín, con carne asada, y con un clima veraniego.

Yo, resguardada de las frías ráfagas de viento, cenando pavo y deseando en silencio, lo mejor para él, mientras suspiro pensando en el Cálido, Cálido Sur.

Barbie Kundera dijo...

Un abrazo navideño, desde algún faro donde habito, mi entrañable Marinero.

Sabina