viernes 2 de diciembre de 2011

Coincidir.

Quiero que no me abandones, amor mío, al alba.
. . . Luis E. Aute.
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En cada fila en la que me formo, cada avión al que me subo, cada transporte público que tomo, en los restaurantes que visito, en el interminable tráfico de mis andares; en cada uno de los lugares busco con insistencia tu rostro; tu rostro que no conozco.
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¿Por qué te recuerdo si nunca te conocí?; ¿por qué insisto en encontrarte en cada cara que miro?; ¿por qué tengo miedo de pasar de largo sin reconocerte?
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Algunas veces hemos coincidido pero sin nunca habernos topado. En aquel elevador me distraje terminando una llamada telefónica, y tú has de haber tomado uno antes. En la estación del tren tropezaba en las escaleras con mi equipaje, por apenas segundos partió en el que tu ya había abordado, y yo tuve que esperar el siguiente.  En la oficina de gobierno yo discutía con el burócrata, mientras tú pasabas a mi lado.
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No encuentro otra explicación para nunca haber podido conocerte, a pesar de conocerte tan bien.
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Epílogo.-  Está sentado en la última sala antes de abordar. Su mirada fija, observa con atención ningún punto del vacío. En sus ojos, otrora vivos y penetrantes, parece haber descendido una infranqueable y transparente cortina de acero que los ha vuelto inexpresivos y de una frialdad aterradora.

5 Comentarios:

Jo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
jess dijo...

La primera vez que leí un texto con esta misma idea, me quedé perpleja ante la fatalidad del enunciado.

A partir de entonces he pensado mucho al respecto, y he llegado a la conclusión de que coincides con quien tienes que coincidir.

Saludas a quien tengas que saludar.
Sonríes a quien tienes que sonreír.
Conoces a quien tienes que conocer.
Besas a quien tienes que besar.
Abrazas a quien tienes que abrazar.

No por destino ni cursilerías de ese tipo, sino porque reconocemos a los de nuestra misma condición en cuestión de instantes.

Si lo sientes o lo percibes, simplemente aprovechas la oportunidad.

Si no coincidieron en el elevador, el tren o en la oficina burocrática, es que simplemente, no eran para sí.

Lindo finde.

Sonia. dijo...

la memoria de la piel

me dan ganas de no conocer a alguien asi.

la mis dijo...

Los pasos crean memorias, dejan estela... uno reconoce con cada sentido la presencia del OTRO; cuando suceda, sostenla en una quimera, y no la sueltes.

Anónimo dijo...

Últimamente le reprocho mucho a ese destino, tan cerca estuve y tan lejos estoy. De todas mis heridas tu eres mi mejor cicatriz.