Aún no había reparado en ella; mi atención se centraba en el plato que el mesero había presentado frente a mi; un rib eye en costra de romero término medio preparado a la parrilla; como guarnición había una pequeña papa al horno y un elaborado ramillete de verduras; en tanto continuaba mi inspección ocular, el mesero ceremoniosamente escanció un poco de vino en mi copa y puso al centro un pequeño cuenco de piedra con una salsa preparada a base de chile del campo, orégano, sal y un poco de limón.
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Cuando el mesero se retiró, dirigí algunas palabras con mi co-comensal y nos dispusimos a probar la comida; el filete era lo bastante tierno en la orilla para cortar los trozos con un poco de presión, pero lo suficientemente fibroso en el centro para reconocer en su textura el proceso natural de su elaboración libre de ablandadores.
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Mis cavilaciones se centraban básicamente en mi platillo cuando la sensación de ser observado atentamente por alguien me hizo voltear a buscar la fuente de aquella intuición. Para esto tomé un poco de vino y alcé la mirada recorriendo el lugar; frente a mí al noroeste de mi mesa tomando como referencia mi posición, estaba ella sentada frente a un caballero que me daba la espalda y el cual parecía no reparar en la atención que ella ponía en mi; aunque a primera vista y en términos generales él no daba la impresión de estar muy interesada en ella.
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No denotó mayor sorpresa al saberse descubierta; sostuvo un poco la mirada antes de bajarla y sonreír; un evidente gesto que mostraba satisfacción por la consecución de un objetivo muy particular; buscaba captar mi atención y lo había logrado. Discretamente se volvió a su acompañante; pero no era un signo que daba por concluido su interés, más bien parecía firmar una muy breve tregua para permitir que yo la observara con atención.
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Su piel era blanca como la porcelana; el fino y delgado rostro contrastaba con unos expresivos y grandes ojos café profundo; el cabello ondulado de un ocre claro amarillento lo llevaba sujeto por una pequeña diadema para después permitir que colgara libre hasta por debajo de sus hombros. El maquillaje que llevaba era, a mi parecer, sencillo pero impactante. Sus ojos apenas delineados, pero sus mejillas y labios lucían un pronunciado y marcado y vivo color rosa pastel que contrastaban con aquella piel blanca de muñeca artesanal.
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Vestía lo que a mi pareció era una blusa color verde vivo de tirantes y discreto escote circular; pero pronto se dio cuenta que mi reconocimiento visual terminó, hizo un breve comentario a su acompañante y éste se puso de pie casi de inmediato pero con sobrado desgano para apartarle la silla y permitirle ir al servicio sanitario. Al ponerse de pie, lo que creí ser una blusa resultó ser un vestido corto de una sola pieza; éste cayó suavemente sobre su piel resaltando veladamente un firme y estilizado cuerpo que contoneaba al caminar.
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Al regresar, fijó firmemente su mirada en mis ojos; entorné los ojos, apreté descaradamente los labios antes de sonreírle, a lo cual se sintió falsamente ofendida y antes de tomar el asiento que su acompañante le ofrecía lo besó brevemente en la mejilla a lo cual levanté mi copa brindando por aquél gestó.
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La muchacha de mejillas rosadas y piel blanca se sintió complacida; aquél era un gesto para mí; el brindis era un reconocimiento a su osadía; y un beso perfumado de romero tirado al aire al retirarse, mi recompensa.

2 Comentarios:
Me hiciste recordar alguna ocasión en que fui a comer a un restaurante nice de una ciudad vecina, yo iba acompañada de mi progenitor.
Y mientras hablábamos, yo sólo podía observar a un chico sentado en la mesa de enfrente, iba con su novia, y con toda la familia de ella.
Para mi gusto, él era muy guapo para ella.
Ella que no era muy bonita físicamente, se notaba que era niña bien.
Él que era muy guapo físicamente, se notaba que no era un niño tan bien como ella.
..... de no haber sido así, quizás nunca me hubiera devuelto las miradas jajaja.
Tus descripciones de los detalles, as usual, es la mejor parte de tus posts.
;)
Lindo día túuuuuuu!!!
qué lástima que fue sólo un brindis, al menos yo, hubiese logrado sacarte tu número celular.
saludos.
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